Ayer superamos la pereza, sí, tras un buen rato intentando zafarnos de las garras del sofá que nos invitaba a pasar la tarde con él, sacamos fuerzas para vestirnos y salir a la calle a lo que prometía iba a ser una entretenida tarde de teatro. Era una actividad planeada desde por la mañana temprano para pasar una tarde diferente y sentir que habíamos aprovechado el tiempo, pero en el último momento los grilletes de la apatía estuvieron apunto de arruinar nuestros deseos. Pero no, ésta vez fuimos más fuertes! Así que tras un sofocante trayecto en metro, allí nos encontrábamos rodeados de adolescentes y señoras de cierta edad haciendo cola para entrar en lo que han catalogado como "Teatro gratis para reírse de la crisis", que al final acaba siendo el teatro de la voluntad pero, la iniciativa no está nada mal. El caso es que la obra me pareció un poco floja y tras la primera media hora, que es lo que te lleva identificar el argumento de la misma, se me hizo bastante repetitiva, buscando la carcajada una y otra vez con las mismas escenas. Carcaja da que por otro lado a mí no me consiguieron arrancan, aunque he de reconocer que no soy un público de risa fácil, pero que parece entre ciertos colectivos de cierta edad si triunfó.
Aunque no es ni mucho menos, una de las mejores obras que he visto sí me sirvió para pasar una tarde diferente por lo que me alegro de haber ido, además siendo "gratis", que más se puede pedir!!
También me sirvió para recordar que hay vida ahí fuera. Aunque no es la primera vez, me volvió a sorprender ver una Gran Vía a rebosar de gente de toda clase de edades, razas, países, con las más variopintas vestimentas, que como yo, habían superado la pereza y disfrutaban la vida por las calles de Madrid a las 11 de la noche de un Jueves!!