Bueno pues aunque ya me cuesta un poco recordar, tenía pendiente poner la crónica de nuestro viaje a “Portugal” (no tardaréis mucho en entender las comillas)
No comenzamos muy bien, ya que apuramos al máximo la gasolina pensando, que al ser Portugal un país de menor poder adquisitivo que España sería más barato, pero craso error!! el primer palo fue llenar el depósito a 1,479 la gasolina 95.
Pasado el trance llegamos a nuestro destino, Albufeira y allí ya pudimos ver lo que nos esperaba. La colonización inglesa asomaba por todos los rincones dónde alcanzaba la vista, pero mis ojos no daban crédito cuando vi una escalera mecánica atravesando la montaña. Increíble!! Como si de un centro comercial se tratara, cosa que poco a poco me di cuenta que es lo que era, un centro comercial de comida y ocio para Ingleses, una escalera mecánica subía desde la playa hasta lo alto de la montaña.
Los días posteriores, nos dedicamos a recorrer el Algarve de norte a sur, desde el cabo de San Vicente, uno de los más espectaculares lugares en lo que estuvimos, hasta Tavira, el pueblo con más encanto de los que hemos visitado. También hicimos una típica excursión en un barquito por las cuevas de Lagos.
Tengo que decir que ésta zona de Portugal tiene paisajes muy bonitos y playas muy espectaculares, eso sí con el agua más fría en la que me he bañado nunca, en la que parecía que mis frágiles huesos iban a quebrar, sin embargo la colonización (me acorde mucho de Esnawy cuando decía lo de “malditos ingleses”) y masificación turística hace que pierda todo su encanto y que sea muy difícil conocer la cultura, gastronomía y costumbres Portuguesas si no es a base de la devastadora libra.
Por eso, como ya os adelante, en mi humilde opinión prefiero echar unos metros para atrás y disfrutar de las acogedoras tierras y playas andaluzas.
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