BIENVENIDOS

En el día de mi 29 cumpleaños, he iniciado este blog porque quiero encuestar a mis amigos para saber cuando quieren que celebre mi cumple!!
Además, viniendo del mundo tecnológico, es una de las cosas que tenía que hacer en la vida. Los tiempos han cambiado y lo de plantar un árbol, escribir un libro ... ya no se lleva. Ahora hay que estar en la red!!!

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lunes, 8 de septiembre de 2008

Viaje al Algarve

Bueno pues aunque ya me cuesta un poco recordar, tenía pendiente poner la crónica de nuestro viaje a “Portugal” (no tardaréis mucho en entender las comillas)

No comenzamos muy bien, ya que apuramos al máximo la gasolina pensando, que al ser Portugal un país de menor poder adquisitivo que España sería más barato, pero craso error!! el primer palo fue llenar el depósito a 1,479 la gasolina 95.

Pasado el trance llegamos a nuestro destino, Albufeira y allí ya pudimos ver lo que nos esperaba. La colonización inglesa asomaba por todos los rincones dónde alcanzaba la vista, pero mis ojos no daban crédito cuando vi una escalera mecánica atravesando la montaña. Increíble!! Como si de un centro comercial se tratara, cosa que poco a poco me di cuenta que es lo que era, un centro comercial de comida y ocio para Ingleses, una escalera mecánica subía desde la playa hasta lo alto de la montaña.

Los días posteriores, nos dedicamos a recorrer el Algarve de norte a sur, desde el cabo de San Vicente, uno de los más espectaculares lugares en lo que estuvimos, hasta Tavira, el pueblo con más encanto de los que hemos visitado. También hicimos una típica excursión en un barquito por las cuevas de Lagos.

Tengo que decir que ésta zona de Portugal tiene paisajes muy bonitos y playas muy espectaculares, eso sí con el agua más fría en la que me he bañado nunca, en la que parecía que mis frágiles huesos iban a quebrar, sin embargo la colonización (me acorde mucho de Esnawy cuando decía lo de “malditos ingleses”) y masificación turística hace que pierda todo su encanto y que sea muy difícil conocer la cultura, gastronomía y costumbres Portuguesas si no es a base de la devastadora libra.

Por eso, como ya os adelante, en mi humilde opinión prefiero echar unos metros para atrás y disfrutar de las acogedoras tierras y playas andaluzas.





Mas fotos en Picasa


viernes, 13 de junio de 2008

Fin de trayecto

DIA 3: El día se levantó especialmente caluroso, un poco más descansados y con el bajón del último día, preparamos la maleta cuidadosamente para evitar el exceso de equipaje del que amablemente nos habían advertido en el vuelo de ida y que nos llevo a comprar una mochila como equipaje de mano. Tras dejarlo todo en la consigna del hotel nos paseamos por las zonas cercanas, que es dónde se cuece el futuro de la Unión Europea. Edificios modernos con, según el mapa, formas curiosas a vista de pájaro que desde nuestra mundana estatura no pudimos apreciar. La verdad es que es curioso, y muy gratificante (siento la maldad pero es así) estar paseando por las calles cuando todo el mundo trabaja, aunque la verdad, es que tampoco vimos una actividad demasiado frenética. Entre edificio y edificio pasamos por varios parques que nos dieron muestra de la tranquilidad y calidad de vida con la que viven los habitantes de Bruselas.





Ya dando por finalizado el viaje y viendo como, aprovechando el buen día, todo el mundo se lanzaba a los parques en la hora de almuerzo decidimos hacer lo propio y picar algo en contacto con la naturaleza, lo cual no fue tarea fácil, ya que al contrario que en las ciudades de la geografía española, los comercios de ésta ciudad no son perceptibles en la distancia y no sabes que existen hasta que estas encima, aparte de ser bastante escasos en número.

Tras recoger las maletas del hotel comenzó nuestro peregrinaje, primero el metro, luego 1 hora en un tren que nada tenía que ver con la buena impresión que nos causó el que nos llevó a Brujas, y dónde el calor era insoportable y los equipajes estorbaban por todos lados, y finalmente un autobús sin aire acondicionado donde se hacía difícil respirar y mientras, nuestras cabezas permanecían atormentadas por la imagen de los exquisitos chocolates perdiendo su sólido estado.

Después de tres horas en un minúsculo aeropuerto y tras facturar con medio kilo menos del permitido nos subimos casi puntualmente al "magnífico" avión Ryanair donde continuaron nuestros problemas: debido a la estricta limitación de peso en la facturación, los equipajes de mano y bolsas se acumulaban ante la imposibilidad de meterlos en los compartimentos por lo que el personal de vuelo decidió ¡llevarlos a la bodega con el equipaje! absurdo ¿no? Cuando ya parecía todo solucionado y el calor se hacía insoportable nos comentan que íbamos a tener que esperar y que el aire acondicionado en tierra no funcionaba por problemas técnicos. ¡cojonudo! Tras casi media hora encerrados por fín el avión despegó. Lo más curioso del trayecto fue ver como la pareja del asiendo de al lado se afanaba en intentar que su tableta de chocolate volviera a solidificarse poniéndola en la ventana del avión, comiéndosela finalmente las onzas desdibujadas en un estado semisólido. Con una hora de retraso y tras reclamar por la maleta que nos habían roto a la ida, nos dispusimos a la última tarea ¡encontrar un taxi que nos quisiera llevar a Canillejas! Tras un energúmeno que me hizo soltarle algunos improperios, conseguimos que otro taxista y como si nos estuviera haciendo el favor de nuestra vida (¡coño que parecía que la carrera iba a salirnos gratis!) nos llevará hasta nuestro coche, que afortunadamente para las horas que eran, conseguimos aparcar a la primera.

Y así acaba mi relato que espero os haya gustado. Lo mejor de Bélgica sin duda .....


EL CHOCOLATE !!!


jueves, 12 de junio de 2008

Brujas

DIA 2: El despertador sonó demasiado temprano, y teniendo en cuenta el madrugón y la paliza del día anterior, nuestros cuerpos ya maltratados por el tiempo, pesaban como plomos. Tras una duchita y un mediocre desayuno de buffet, rectificamos nuestros planes iniciales de pasar por Ganté, lo cual luego se afirmó como una sabia decisión, y nos cogimos un tren hacia Brujas. Tras una hora de viaje, teníamos ante nosotros a la que algunos llaman “La Venecia del norte”, si bien, en mi opinión diría que “salvando las distancias”. Lo primero que nos sorprendió fueron unos verdes jardines con un bonito río pasando entre ellos, antesala de lo que vendría después.



Cogimos un mapa con unos nombres de calles impronunciables y casi ilegibles y usando el viejo método de comparación, no sin pocas dificultades nos adentramos en el recorrido a través de un maravilloso entramado de calles donde ante nosotros iban apareciendo casitas de cuento (que yo imaginaba de chocolate como en Hansel y Gretel) y majestuosas torres, a la vez que las tiendas de chocolate y los puestos de comida hacían rugir a nuestros estómagos, y fue en ese momento donde probamos otro de los platos tradicionales Belgas, ¡¡¡ el cucurucho de patatas!!!!. Sí, aunque parezca increíble hay un montón de sitios dónde te venden un cucurucho de patatas con alguna de las numerosas salsas que te dan a elegir y siempre hay gente por las calles con alguno en la mano, incluso como comida o cena!! Ya con el gusanillo muerto, llegamos a la plaza central de Brujas con el majestuoso campanario presidiéndola.



Pasamos por los bonitos canales, donde los “güiris” hacían cola para coger unas lanchas en los que hacinaban a la gente y que nos pareció de todo menos romántico. Y cómo ya era la hora de comer (allí entre las 12 y las 2), nos sentamos al lado de un maravilloso lago lleno de colores que se quedó en mi retina cómo el paisaje más bonito de Brujas, y degustamos cómo no podía ser de otra manera los típicos mejillones, buenísimos por cierto, con una buena cerveza. Allí encontramos a la única persona del viaje que hablaba correctamente castellano, lo cual nos hizo sentirnos muy a gusto.



Con el estomago lleno y como ya habíamos decidido que nuestros pies no aguantarían la visita a Gante, decidimos tomárnoslo con calma y perdernos por las callejuelas en busca de los preciados recuerdos de chocolate. Aquí no puedo dejar de acordarme de aquella amable dependienta que nos regaló una bolsa de las de congelado sin la cual y cómo entenderéis más adelante, nuestros bombones no hubieran sobrevivido al viaje.

Tras descansar un rato, decidimos volvernos al hotel y una vez allí investigamos lo que en la publicidad aparecía como spa. Tras bajar unas escaleras que desembocaban en el garaje abrimos una puerta muy cutre donde había 4 máquinas de pesas, un jacuzzi y una Hamman estropeado. Estaba vacio así que nos las prometíamos muy felices cuando subimos a la habitación a ponernos el bañador traido para la ocasión. Pero nada más poner los pies en el agua y abrasarnos comprendimos que no iba a ser tan bonito. Laura duro 2 minutos y yo, persona con gusto por el agua caliente donde las haya, también tuve que salir despavorido ante la posibilidad de desmayo y de que mis partes nobles llegarán a su punto de cocción. (con lo huevos cocidos pa los no entendidos).
Y así, cuando todavía por las ventanas entraba la última luz del día para nosotros éste ya había terminado.

martes, 10 de junio de 2008

Viaje a bruselas (cont)

DÍA 1: Tras la accidentada llegada y tras comernos el bocata jamón que llevábamos en la mochila, salimos del hotel dispuestos a patearnos la ciudad. Cogimos el metro hasta el centro y tras situarnos un poco, llegamos a las galerías St Hubert, dónde pudimos ver por primera vez porque Bélgica es el país del chocolate (aunque he de reconocer que yo siempre había pensado que era Suiza, no me puedo imaginar un país que con mas chocolates de los que he visto aquí), montones de escaparates llenos del delicioso dulce, en todas sus formas, colores y estados, colocados como si de preciadas piezas de joyería se tratara. Un placer para la vista y para el olfato!!

Como ya nuestro maltratado estómago protestaba, decidimos comernos otra de las cosas típicas (o por lo menos todo el mundo llevaba uno y los comen a todas horas), un delicioso gofre con nata y almendras que aunque no era exactamente el que había pedido (cosas de la barrera idiomática) nos resulto muy rico aunque un tanto empalagoso. Ya con el hambre saciada nos fuimos a la bonita Gran Plaza donde nos maravillarón sus magníficos edificios. Después y como no podía ser de otra forma nos dirigimos a ver al “niño meón” y para nuestra sorpresa nos lo encontramos de esta guisa:

¡El niño meón vestido! ¡ vaya decepción ! así que continuamos con la visita y volvimos al anochecer para poder verlo en su estado natural.

Tras numerosas iglesias y edificios varios, cuando ya dábamos por concluida la visita nos dimos cuenta ....... ¡anda el Atomium! Y claro cómo nos ibamos a ir sin verlo, así que con los tobillos como melones de gordos, cogimos el metro (está a las afueras de Bruselas) y cual fue nuestra sorpresa cuando incrédulos vimos esto


Si señores, nuestra bandera patria ondeado en lo más alto de uno de los símbolos más importantes de Bruselas (como diría mi amigo Iñaki “lagrimones como fundas de guitarra”) y no sólo eso, sino churros, sevillanas, caballos y ¡chorizo Revilla!

Joder, que hacía sólo unas horas que acabábamos de salir de Madrid y queríamos ver cosas nuevas!

Pues nada tras todo esto y ya agotados, volvimos para ver anochecer en la Gran Plaza y tras cenar algo regresamos al hotel.

Crónica de nuestro viaje por tierras Belgas

PARTE I: LLEGAMOS A BRUSELAS

Los comienzos no fueron buenos, con una hora de retraso y tras algún intento de aterrizaje fallido, por causa de la niebla y la falta de medios del aeropuerto destino, acabamos en un aeropuerto de carga, en medio de la nada y más cerca de Holanda que de Bruselas. Con la maleta rota y tras desechar varias opciones que nos harían perder la mayor parte del día, un amable taxista nos ofreció llevar a 4 personas hasta Bruselas (100Km) al increíble precio de ¡¡¡ 150€ !!!, pero lo peor de todo es que luego incrédulos de nosotros, resultó ser de verdad un ofertón ya que la tarifa oficial rondaba los 280€ como bien marcaba el taxímetro.

El sujeto en cuestión (el mismo se definió jocosamente como “crazy taxi” cuando apunto estuvimos de estamparnos contra otro coche), irónicamente, resultó ser la antítesis de todas las normas de conducción europeas: a 180 Km/h por la autopista con el cuentarevoluciones roto (o reventado), sin cinturón, con un bluetooth en la oreja por el que no paraba de hablar con sus colegas de la emisora, volviendo la cabeza cada vez que habla mientras conducía con una sóla mano y embobándose de vez en cuando leyendo los papeles del pasajero de su lado, finalmente y para nuestra suerte acabó dejándonos bastante cerca del Hotel.

Así que con 70€ menos en el bolsillo y dos horas de retraso, por fín llegamos a nuestro destino.

Sólo os adelanto que la vuelta fue casi peor....